• 21
  • Dic
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Crónicas: Luz y Magia en Sanguaré

A propósito de del ambiente navideño de alegría, luz y magia, les comparto en esta crónica mi experiencia reciente en la reserva natural Sanguaré.
INICIANDO LA AVENTURA
Conociendo lo bien que se pasa en Rincón del Mar cerca de San Onofre, nos fuimos al descanso, a la buena comida de mar y a disfrutar el no hacer nada. Casi llegando a Rincón del Mar vimos un letrero: “Sanguaré Reserva Natural” y me pregunte que aventuras nos esperarían ahí, en realidad, jamás podría imaginarme que lo que viviría sería una de las experiencias más maravillosas que la naturaleza me ha brindado.
SANGUARÉ: LA MAGIA DE LA LUZ
Después de pasar momentos de relax en rincón y siguiendo mi instinto aventurero me dirigí a la reserva natural Sanguaré; en la mañana fuimos a una caminata por senderos en el renacer del bosque seco tropical, y al encuentro con su flora y fauna.
Lo que viene a continuación fue extraordinariamente mágico, tratare de expresar con palabras la maravillosa experiencia, por las condiciones no se pudo tomar fotografías nocturnas, lo sucedido me recordó la película ochentera Cocoon y la más reciente Avatar.
EL RECORRIDO
La expedición salió a las seis de la tarde, cuando la luz del día empezaba a caer, desde una playa de la reserva, éramos seis kayak de a dos tripulantes, recorrimos ochocientos metros bordeando la costa, entramos por un caño con muchas curvas ya prácticamente en total oscuridad, para dicha experiencia se necesita que la Luna este oculta; controlar el kayak se hacía un poco difícil para no tropezar el mangle a cada orilla y no pensar en los animalitos que podría haber ahí.
APARECIÓ LA LAGUNA
De repente apareció un gran cuerpo de agua, era la laguna interior de la reserva, tratamos de formar un círculo con las seis embarcaciones en el medio de la laguna y esperamos que la tranquilidad, el silencio, la oscuridad y la quietud de la mente se hicieran presente, casi no podíamos vernos los unos a los otros. Mirábamos la bóveda celeste con sus millones de estrellas, contemplaba las constelaciones, los cúmulos, la gran vía láctea y una que otra estrella fugaz; el gran espectáculo de luces celestes que en la ciudad no sería posible apreciar, la luz de la ciudad estaba  muy lejos.  Hasta que llego la orden de entrar a las oscuras aguas de la laguna con su Plancton.
MÁGICA EXPERIENCIA DE LUZ
 Ya dentro de las calidad aguas y sin poder ver nuestros cuerpos, empezamos a ver luces, muchas luces de color azul eléctrico cada vez que nos movíamos, era el plancton bioluminiscente, la razón de la exploración. Conocía sobre las reacciones bioquímicas que se daban en el plancton bioluminiscente, pero no pensaba en eso, estaba emocionado viviendo el momento maravilloso, mover las manos, los brazos y las piernas dentro del agua, significaba crear millones de estrellitas azules teniendo de fondo la oscuridad de las profundidades de la laguna. Increíblemente podía crear sensaciones nunca antes vividas, podíamos nadar en esa oscura noche y las luces provocadas por nuestros movimientos le daban formas a nuestro cuerpo, ahora éramos seres de luces, me acuerdo que dentro del agua proyectaba mi brazo hacia delante y lo que veía era millones pequeñas luces dando forma a mi brazo.
Sentía que con la luz creaba universos de estrellas, mi hijo flotaba como a dos metros de mí,  lo reconocía por su voz ya que no lo podía identificarlo con mis ojos, le enviaba una galaxia cuando con mis manos revolvía el agua y le proyectaba esa galaxia recién hecha que chocaba en su pecho iluminando su rostro solo pocos segundos, jugué a ser Dios, y como niño hice cúmulos, vías lácteas, galaxias y nebulosas, gracias a las propiedades del plancton fui creador de mi universo. Comparaba las galaxias del cielo con las que yo podía crear y compartir.
Durante casi dos horas no supe del mundo que normalmente conozco, solo con mis neuronas que son un universo en expansión tal como el universo de Carl Sagan o el de Stephen Hawking.  En la bóveda celeste el universo conocido, en las oscuras aguas el universo hecho con mis manos y cuerpo y en mi cerebro el asombro y éxtasis de la maravillosa naturaleza por el espectáculo brindado.
Muchas cosas en la vida no tienen precio y el Plancton es una de ellas. Si investigamos su función nos sorprenderíamos, seguro así cuidaremos más nuestro hogar, el planeta tierra.
“Todos los viajes tienen destinos secretos sobre los que el viajero nada sabe”. – Martin Buber.
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Dr. Eduardo Pertuz

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